Escenario 4

NAVEGANDO EN RED

El habitar en la red, en general, tiene mucho sentido, ya que cubre muchas necesidades: sociales, de conocimiento, de entretenimiento, de colaboración, de información, para la enseñanza, etc.

Hablando específicamente del aprendizaje en red, habría que replantearse la manera de enseñar y de aprender en red, capacitando primeramente a los maestros en esta nueva modalidad de enseñanza y también a los alumnos para saber autodirigirse en este enorme mundo de la red.

  • El aprendizaje en línea es una actividad autodidacta en la que el estudiante debe comprometerse a la tarea de buscar la información necesaria y reconocer la que le es útil para poder aplicarla. La tarea del maestro es enseñar al estudiante a utilizar las herramientas que va a necesitar en el sistema de navegación y asistirlos en reconocer la información que le es útil.
  • El maestro introduce el tema y las herramientas y crea la necesidad en el alumno a través de ejercicios. – Considero que esta experiencia la estamos viviendo en este curso, nos dan una guía acerca de las herramientas y después nos dan ejercicios ligados al tema de interés. De esta manera nos vamos amigando con este mundo de la red. Cabe mencionar que las actuales generaciones de estudiantes están mucho más familiarizados con esto que nosotros.
  • La experiencia de navegar en la red, combinada con la guía del maestro sería la fórmula adecuada.

Ahora, ¿Cómo adecuar la universidad a esta nueva modalidad? Creo debe ser de manera estructurada, con pruebas piloto aprendiendo en el camino hasta llegar a tener la cultura del aprendizaje en red Itesiano.

En conclusión, el aprendizaje en red es un complemento, que hay que saber utilizar y que incrementa en gran manera las posibilidades para el alumno.

 

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ENSEÑAR ETICA…. CON ETICA?

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Basándome en el artículo titulado “La formación ética profesional desde la perspectiva del profesorado universitario”, del cual agrego la liga: http://www.ub.edu/obipd/PDF%20docs/%C3%88tica%20professional/Educaci%C3%B3%20Universitaria/I+I/La%20formaci%C3%B3n%20%C3%A9tica%20profesional%20desde%20la%20perspectiva%20del%20profesorado%20universitario.%20Garc%C3%ADa,R.pdf

y compartiendo con el Padre Ricardo Herrera este escrito,  con el cual dialogaré en el blog, les comparto lo siguiente:

Este artículo propone principios de la ética en las profesiones y presenta los resultados de un estudio realizado en tres universidades españolas recogiendo la percepción de profesores de diferentes disciplinas y edades acerca de varios factores. El factor que me interesó fue el de la formación del profesorado para transmitir valores éticos en el cual hay opiniones diferentes según el campo disciplinar.

Me llamó la atención la aportación de una profesora del área de humanidades acerca de que los valores de la ética profesional no solo se deben tratar en las actividades de enseñanza en el aula, sino ser practicados en la universidad entera.

En este asunto estoy totalmente de acuerdo, pero, ¿Cómo lograrlo? ¿Con una enseñanza del “debe ser” y de manera conductual?  Otra manera sería avocarnos primeramente a conocer esos valores, que aunque hay varios documentos al respecto no todos los conocemos  (OFIS, Carisma Ignaciano, etc.), después “asimilarlos”, “apropiarlos”, “vivirlos”, y posteriormente “transmitirlos”, con método, sí, pero también con esencia.

Considero que la ética es una acción que parte del interior de cada uno de nosotros, y eso se diferencia del “debe ser” enseñado, que solo da una guía “conductual”. El artículo titulado “Lo Mayor del Mundo” , de Henry Drummond (les comparto la liga) http://www.mbeinstitute.org/espanol/articles/LOMAYOR.pdf  me parece que ejemplifica perfectamente que cuando tenemos asimilado un concepto, como puede ser el “Amor”, no necesitamos los mandamientos (¿código de ética?) Porque, si yo amo verdaderamente a mi prójimo, ¿Le robo? ¿Digo falso testimonio acerca de él?

Si seguimos esta ruta parece un trabajo complejo porque se trata de dar paso por paso, contemplando una cantidad importante de profesores con diferentes apreciaciones sobre la ética. ¿Habrá otra forma de lograrlo?

APRENDER EN LA RED?

Consideré primero tener claro el concepto de lo que es el aprendizaje y encontré que es el proceso a través del cual se adquieren conocimientos, habilidades, etc. que modifican algo en nosotros. Esta información la encontré en el amplio mundo del internet con solamente “buscar” la palabra, en un abrir y cerrar de ojos. Analizándolo, me pareció muy razonable y decidí partir de ahí.

El segundo concepto que creí necesario clarificar es el de red,  entiendo que es un conjunto de elementos que se conectan, que pueden ser personas u objetos, y en este caso serían personas o mentes que se conectan a través de objetos (las herramientas) y comparten información, conocimientos, experiencias, etc. a veces con un propósito específico.

Después, queriendo encontrar un contexto cercano a mi entorno “busco” (de la misma manera y con la misma rapidez gracias a la información disponible en Internet) el Modelo Educativo del ITESO que presenta que el aprendizaje tiene siete atributos, entre ellos el: “Colaborativo.

Con esta pequeña búsqueda encuentro que definitivamente la red cambia el modo de aprendizaje porque hace que el acceso a la información sea mucho más rápido y la interdisciplinariedad que se requiere en el proceso es considerablemente más fácil a través de las redes, porque no se limita al espacio en el que nos encontramos o a la gente cercana, podemos conectar, interaccionar con diversas mentes y el producto de sus conocimientos y habilidades que nos enriquecen, aunque sus pensamientos sean afines o no a los nuestros. En cuanto a la abundancia de información, el gran riesgo es perderse. Ahí es donde veo la valiosísima aportación de un maestro, que además que guiar a sus alumnos en el proceso de aprendizaje, agregue el ingrediente de enseñarlos a analizar la información y desechar la que no ayude a lograr el propósito que se busca, a conocer y elegir la herramienta adecuada que lleve al cumplimiento del objetivo.

 

En cuanto a la diferencia entre “conocimiento” y “saber”, todavía me es difícil entenderlo, el “conocimiento” podría ser el adquirir la consciencia de algo, como lo menciona el libro, en diferentes grados de profundidad. El “saber”, el producto de la reflexión y asimilación de ese conocimiento en una aplicación específica. ¿Será?

Creo que un individuo no tiene que saberlo todo, siempre por más experiencias vividas y conocimientos adquiridos, habrá muchas cosas que se ignoren, somos complementarios. El problema a resolver será que la información disponible ya pensada y analizada por otros no nos atrofie la capacidad de pensar y analizar.

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¿El fin del mundo?

¿El fin del mundo?


Este es el Faro que se encuentra en Finisterre (fin de la tierra), en España.  En la antigüedad existía el concepto  de que el planeta era plano y que navegar hacia el occidente acarrearía llegar al fin de la tierra, por eso el nombre.

El año pasado, cuando estaba revisando la ruta al Camino de Santiago en España, me encontré con esta imagen que me inspiró de tal manera que dije, “yo tengo que estar ahí”.  Y Dios me concedió ese deseo y la experiencia dejó una huella muy grande en mi vida. Por el lugar tan hermoso pero sobre todo por su significado.

Eso me hizo reflexionar en el estado emocional al que nos lleva el pensar el llegar al fin de algo: ¿al fin de la tierra? ¿al fin de la vida? ¿al fin de mis posiblidades de …? ¿Al fin de un período de…? ¿Que sentirían en la antigüedad los que llegaban a ese lugar pensando que era el fin de la tierra? ¿Qué sintieron cuando se enteraron de que no? Lo supieron porque hubo alguien que no creyó en ese límite.

Creo que así es el aprendizaje, uno cree que hay una edad en la que ya no puedes aprender (y yo creí en eso), y esta creencia se refuerza malamante con el dicho popular “chango viejo no aprende pirueta nueva.

El aprendizaje no tiene “fin” y se seguirá explorando en otros post.